
Paseado por la maravillosa universidad de Princeton muchas cosas se me vinieron a la cabeza. Si la verdad es que debo ser muy raro, o lo que los americanos llaman “nerd”, para pensar en estas cosas ante tan maravilloso espectáculo.
En esta sociedad occidental y capitalista en la que vivimos nos gusta poner etiquetas a todo. Las cosas han de tener sentido. Es blanco, es negro, soy hispano, ella es una puta, el es un tarado. La verdad que a la cabeza de esta línea de pensamiento podemos ver al presidente de esta gran nación, llamémosle “W”. El usa términos como Victoria, con más de 3000 muertos; Libertad, cuando el 30% de la población afroamericana en Alabama no puede votar porque está en la cárcel; liderazgo moral, cuando en su estado natal de Texas condenan a muerte a gente con demasiada facilidad.
Quizás la culpa de todo esto la tenga la naturaleza humana, pero me resisto a creerlo. Quizás el capitalismo, que tanto bueno y tanto malo ha dado a nuestra sociedad, haya tenido la principal culpa de todo esto. La mentalidad de que todo tiene un precio y por lo tanto todo se puede vender o explotar. La mercadotecnia a la infinita potencia. Si, si, todo eso esta muy bien, pero digo yo… ¿y si todo fuera una gran mentira?
En este país en el que vivo y tanto me ha dado estamos en vueltos en un proceso electoral. Demócratas contra republicanos. Para empezar, la primera en la frente. Me pregunto quien tendría la brillante idea de llamar a los partidos políticos de esa manera. Es obvio que al vivir en una democracia todos han de ser considerados demócratas. ¿O es que los republicanos son dictatoriales o anárquicos? Y al ser la forma de gobierno de este país una república, me pregunto yo si todos los partidos creen en la república. O es que los demócratas son monárquicos. En serio, si solamente nos fijamos en la forma, en el nombre, en las etiquetas que les damos a las cosas, nos damos cuenta de que esta sociedad occidental capitalista se está yendo al garete. Por desgracia solo una minoría en este país sabe que las etiquetas izquierda y derecha vienen de las primeras asambleas democráticas en Francia donde la Nobleza se sentaba a la derecha del clero, y el pueblo llano a la izquierda. Por desgracia no tenemos curiosidad por las cosas y hay falta de uso de lo único que nos diferencia de los monos; nuestra capacidad cerebral.
Esta sociedad piensa poco. Se pregunta poco. Lee poco. Si pensáramos un poco más veríamos que hay gente brillante que no sale en CNN. Que, y no miento, ¡escribe libros! Si leyéramos más, palabras como las de Gabriel García Márquez podrían inspirarnos y hacernos reflexionar sobre esta sociedad en la que vivimos. El dice que la diferencia entre liberales (demócratas) y conservadores (republicanos) es que unos van a misa de 6 y los otros a misa de 8. Con un simplismo admirable nos está diciendo que esta democracia occidental en la que vivimos es un fraude. No hay lucha de ideas, lucha de talentos y lo más importante no hay lucha de clases.
Como decía Joan Manuel Serrat, todo pasa y todo llega, todo tiene algo bueno y todo tiene algo malo. Intentemos sacar lo mejor de las personas, y dejemos de poner etiquetas simplistas. Si somos capaces de llevar al hombre a la luna seguro que podemos poner un mejor y más adecuado nombre a nuestros partidos políticos. Aunque ahora que lo pienso, da igual. Los políticos son las primeras personas a las que no les interesa que pensemos. Cuanto más estúpidos seamos, mejor les irá a ellos. Pero quizás eso sea un blog para otro día. ¡Porca Miseria! ¡Estamos jodidos!

