
Es indudable que a la hora de opinar sobre la realidad cotidiana, todos usamos nuestros filtros particulares. Si eres una persona de izquierdas normalmente pensarás que George W Bush es un inepto, hipócrita y alcohólico que llego a la política ayudado por una considerable fortuna personal y asesores de lujo. Si eres una persona de derechas tienes todo el derecho a pensar que Hugo Chávez es un loco con delirios de grandeza que está arruinando a Latinoamérica.
Tanto ni uno como otro ni me dan miedo ni me impresionan tanto por sus logros como por sus fracasos. Esto sea quizás por mi visión pragmática y crítica de esta raza humana a la que pertenezco. Normalmente no me fio de las personas con poder ya sean presidentes de gobierno (fíjense como acabó la primera mujer de Nelson Mandela) o árbitro de baloncesto profesional. Si tienes poder, antes o después saldrá tu lado oscuro, tenebroso… o hablemos de Vladimir Putin.
Le dedico este artículo a este tenebroso personaje, al que espero el siglo XXI ponga en el sitio que se merece. No creo equivocarme demasiado al decir que a los mandos de la segunda potencia nuclear del mundo se encuentra este “Anibal Lecter” de carne y hueso. Este antiguo agente de la KGB, agencia famosa por su respeto a los derechos humanos llegó al poder de la mano de un Boris Yeltsin disminuido en sus facultades. Al menos su mentor tuvo el coraje de ponerse delate de los tanques y provocar la caída del régimen soviético. Era voluble, brabucón… predecible. Todo lo contrario que su joven aprendiz.
He de decir que el pequeño Stalin es la única persona en política internacional que me asusta, y mucho. Cruel, metódico, impasible, populista son los primeros adjetivos que se me vienen a la cabeza para describir a la persona que los ciudadanos rusos eligieron como líder de su gran país. Evidentemente tras tantos años de dictadura soviética mis amigos eslavos pensaron que para que cambiar. La crueldad y libertad con que las tropas Soviéticas actuaron en Afganistán no es muy diferente a la actual en Chechenia o Georgia. Lo más irónico de todo es que los rusos están allí para liberar y proteger a las minorías pro-rusas. Irónicamente Hitler uso el mismo argumento para invadir Checoslovaquia. Putin es una persona que te torturaría y encima te diría que es culpa tuya. Mataría a tu familia y sonreiría a todo el mundo diciendo que no es culpa suya. Violaría tus derechos pero reclamaría los suyos. Este sociópata está al timón de la segunda nación más poderosa del mundo. Y mientras todas estas muertes innecesarias ocurren en Georgia, todo el mundo anda mirando como los nadadores ganan medallas de oro o el chico más guapo y más fuerte mete 35 puntos.
Triste. Y la comunidad internacional hablando. El Comité Olímpico Internacional es una corporación que no va a consentir cancelar unos juegos. O suspenderlos. ¿Por qué no dárselos a un país dictatorial si paga las exquisitas mensualidades?. ¿Y qué pasa con los aliados? Está visto que para que los Americanos entren un conflicto armado tienes que tocarles o el bolsillo o el orgullo. Para que los ingleses entren en guerra tienen que saber que van a ganar, y si no, no juegan. ¿Y los franceses qué? Bueno esos están para hablar ya que para pelear poca cosa.
¿Qué el hombre es un lobo para con el hombre? Va a ser que sí. ¿Y si tiene poder? ¡Peor! ¡ Porca miseria! (Estamos Jodios!)